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Cantar en la hoguera: Ensayo breve sobre las posibilidades del Idealismo por Maximilià Bogunyà

El idealismo es una escuela de pensamiento filosófico donde Platón y Hegel son los máximos exponentes. Sin embargo, el significado coloquial del concepto refiere al conjunto de ideas y creencias de una persona. Es más, solemos decir que una persona es idealista cuando, motivada por un noble deseo de hacer el bien y contribuir a la sociedad, hace todo lo posible por convertir este mundo en un lugar mejor para todos.

Siendo ésta la percepción general sobre el idealismo, sería de esperar que toda persona optara por vivirlo. Basta con echar un vistazo a nuestra sociedad para entender que no es así. No todos se esfuerzan por contribuir proactivamente en la construcción del bien común. Ésta es una constatación sorprendentemente dolorosa de la que surge, necesariamente, una pregunta: ¿Si el idealismo, entendido como deseo de hacer el mayor bien posible, es connatural al ser humano, por qué una amplia mayoría no lo vive?

La importancia de la educación y de los sueños por Laura Fides

Estoy segura de que todos hemos escuchado frases como “la educación es la mejor arma” o “la educación da la libertad”. Yo siempre he estado un poco obsesionada con la educación, cuando era pequeña no entendía por qué las clases de historia se impartían de manera “aburrida” estudiando y memorizando, teniendo que hacer un gran esfuerzo que más allá de ejercicio de disciplina y constancia, me resultaba bastante ineficiente. Pues en contraste cuando los niños leíamos libros que elegíamos y nos gustaban éramos capaces de entender el argumento, memorizar y disfrutar, lo que nos llevaría a relacionar los aprendizajes de esos libros a nuestra vida diaria. Así, que pasaba las clases de historia imaginando un libro que contase las aventuras de un niño o niña que hubiese viajado en el tiempo y nos describiera sus aventuras e impresiones.

Esto ocurrió sólo durante primaria. Después perdí el interés por estudiar y me dedicaba a salir con mis amigos y disfrutar de las “políticas del instituto”, pero no fue tan mal, gracias a que en mi instituto y en mi familia se preocuparon de que no “me perdiera”. Esto no fue así para mucha gente de mi pueblo, juro que mis amigos de allí o al menos algunos de ellos eran inteligentísimos pero nunca recibieron la educación formal ni informal necesaria para triunfar en la vida y por triunfar me refiero a sentirse competentes y animarse a perseguir las oportunidades que les hubiesen llenado o gustado.

Arte y vida por Alejandro Gutiérrez Ramos

Siempre he sentido una fascinación especial por el arte. Creo firmemente que las personas necesitamos tener referentes que nos den respuestas sobre aspectos que simplemente desconocemos, de los cuales no podemos entender ni parametrizar su lógica debido a que nuestra significancia como humanos es limitada. Esta pulsión por racionalizar lo irracional nos empuja a movernos desde el alma más que desde el cerebro hacia la fe en algo o alguien y mi fe la vuelco en la significancia del arte como combustible para crear algo completamente nuevo.