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Descubre las reflexiones, impresiones, aprendizajes e increíbles experiencias de personas de las distintas ediciones de Factoría.

Es caprichoso el azar

Cuando Zeus quiso castigar a la humanidad enviando a Pandora a la Tierra, cuenta la leyenda que la dotó del más terrible de los dones: la curiosidad. Y es que ya lo decía el refrán: “la curiosidad mató al gato”. A mí no me llegó a matar, pero apunto estuvo, porque cuando era pequeño la curiosidad me llevó a meter los dedos en un enchufe, a ver qué pasaba. Quizás este hecho y los cuatro cafés que bebo al día expliquen por qué soy tan nervioso. Pero la curiosidad nos ha guiado en muchas otras ocasiones. Acércate a una ventana y mira al cielo. Busca unas luces parpadeando, sí, eso que llamamos avión.  Sin la incansable obsesión del ser humano por conocer, por descubrir, por explorar, prácticamente nada de lo que hay en este momento a tu alrededor existiría.

¿Quiénes somos?

Cristina y yo nos hemos visto en la misma terraza donde nos conocimos hace ya más de cuatro meses. Fue a mediados de enero, comienzo de Factoría. Hoy Cristina cambia el café por una caña y yo me mantengo en el ColaCao. En ese momento, un déjà vu da comienzo a una conversación de la que acabará naciendo el texto que te encuentras leyendo. “Me acuerdo cuando pediste el ColaCao el primer día”, dice Cristina. Con sed de conocernos, hablamos mucho aquella tarde sobre la pregunta que no te deja dormir en Factoría: “¿Quién soy?”. Aquí y ahora -cuatro meses después -, creemos estar algo más encaminadas hacia una respuesta decente y argumentada. Pero todavía somos incapaces de responder al completo (¿alguna vez lo seremos?), así que hoy, juntas de nuevo, hemos jugado a responder en plural, responder a un ¿quiénes somos? – o, al menos, quiénes creemos ser-. Sorprendentemente, no ha resultado ser nada de lo que esperábamos.