¡Bienvenido/a al Blog de Factoría de Talento!

Descubre las reflexiones, impresiones, aprendizajes e increíbles experiencias de personas de las distintas ediciones de Factoría.

Yo también estoy triste…

Cuando recibí el mensaje de Irache preguntándome si quería escribir una entrada al blog, no dudé en decirle que sí. No veía mejor manera de dar las gracias por todo lo que me ha regalado Factoría y poder aportar mi granito de arena en este blog, patio de juegos de las mentes de gente digna de admirar. Sin embargo, al poco tiempo me arrepentí… porque, ¿qué podía darle yo a Factoría a cambio de todo lo que han hecho ellos por mí? ¿Qué conjuro mágico de palabras iba a poder causar el impacto que causaron en mí? ¿Qué puedo ofrecerles yo? ¿YO? Al hacerme estas preguntas, la respuesta se hizo evidente, no puedo. No puedo, así que he decidido daros lo más valioso que tengo; un pedacito de mí. Hoy os voy a contar por qué estoy triste y por qué es lo mejor que me ha podido dar este 2020.

Entrevista a nuestro partner estratégico

Hoy compartimos una entrevista con Isabel Ortiz, directora del Centro de Liderazgo y Tecnología. Este centro, es partner estratégico de Factoría de Talento, y nos brinda un apoyo muy importante para poder realizar todas las actividades que hacemos con los jóvenes, tanto durante el proceso de selección como en los seminarios y encuentros profesionales. De hecho, nos brinda un espacio espectacular, el LAB22, que será donde se celebren los seminarios y los encuentros que, esperemos, puedan desarrollarse de manera presencial desde enero.

¿Y SI ZARANDEAMOS CORAZONES? POR ELENA CARRETERO

¿Y SI ZARANDEAMOS CORAZONES?

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué tienes interés y curiosidad por unas cosas y no por otras…? ¿Qué sucede primero, el impacto o la curiosidad?

Todo “es” algo, descriptivamente hablando y todo “significa” algo emocionalmente hablando. Sin embargo, vivimos en una etapa en la cual la ciencia y el poder de lo empírico tratan de imponerse sobre la experiencia emotiva, buscando dar más valor a la descripción sobre el significado. ¿Pero acaso podemos desechar el valor de las cosas simplemente porque no podemos explicarlas? Sin duda eso sería dar más peso a la razón que a la emoción, y no necesariamente hay indicios de que ese sea el mejor camino.