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Esto es Factoría de Talento

 

Caminar y seguir caminando.

Luchar y seguir luchando.

Deambulando en espacio en negro.

Sin rumbo, sin sentido, sin camino

con grilletes, cadenas y amarres.

Sufriendo, contra, haciendo, superando.

Cicatrices que no importan, pero se encuentran perturbando.

Sin darme cuenta se convierte mi mundo en espacio en blanco,

simplemente cambió.

Porque cada uno de nosotros somos una pieza de puzzle en un mundo construido por ellas.

Donde cada encaje es único,

Donde cada hueco y saliente casa con su negativo.

En un mundo donde viven forzados estos lazos y buscando constantemente

nuestras coordenadas en un inmenso sedimento.

Donde hay piezas apretadas, sueltas y forzadas.

Este movimiento en esta primera colocación encaja en forma y tamaño con el resto de las piezas de puzzle.

 

 

Porque mi padre en un estresante día invernal me miró con mi perfecto puzle desarmado, caótico y preocupado, me observó y me dijo: “Estíbaliz, escucha bien lo que te voy a decir.

En esta vida te van a pasar multitud de trenes a tu alrededor, por delante, al lado, por detrás, despacio, rápido, pequeños, grandes, bonitos, feos, …

No es cuestión de subirte al que consigas llegar al anden en fecha y hora, sino al que aparezca, se pare, te recoja y tú instintivamente sepas que ese tren que se ha parado justo enfrente de ti, el que nunca te habías imaginado ni esperado que fuera así, des un paso hacia delante y digas: ahora sí, este es el mío.”

Esto es Factoría de Talento.

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Escrito por Estíbaliz Ortiz Tabar, finalista de la 10ª edición de Factoría de Talento