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¿Y SI ZARANDEAMOS CORAZONES? POR ELENA CARRETERO

¿Y SI ZARANDEAMOS CORAZONES?

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué tienes interés y curiosidad por unas cosas y no por otras…? ¿Qué sucede primero, el impacto o la curiosidad?

Todo “es” algo, descriptivamente hablando y todo “significa” algo emocionalmente hablando. Sin embargo, vivimos en una etapa en la cual la ciencia y el poder de lo empírico tratan de imponerse sobre la experiencia emotiva, buscando dar más valor a la descripción sobre el significado. ¿Pero acaso podemos desechar el valor de las cosas simplemente porque no podemos explicarlas? Sin duda eso sería dar más peso a la razón que a la emoción, y no necesariamente hay indicios de que ese sea el mejor camino.

Lo que está en potencia por Eloisa Glaser Guerrero

La confianza de quien te mira en potencia, como una semilla en crecimiento con la posibilidad de convertirse en un hermoso árbol con frutos y lidiar con las diferentes estaciones. 

En psicología ese mirar de ese modo lo solemos llamar “Efecto Pigmalión” pensar en la persona que tenemos delante como capaz de desarrollarse y lograr algo que la propia persona no termina de ver en sí misma.

A lo largo de lo que llevo de vida me he encontrado con personas que veían esa semillita y también lo que podía ser en potencia, para mi han sido y son como “guías interiores” que me acompañan con las numerosas dudas que me vienen sobre mis habilidades para hacer según qué cosas.

Confusiones de Confucio por Sofia Lana Frenchilla

“Si no puedes alcanzar tus metas, no las cambies; modifica tus acciones.”

A veces alcanzar una meta no se trata de trabajar duro por lograrlo. A veces, simplemente, consiste en creer en uno mismo y en no ponerse trampas en el camino.

Nuestras acciones dependen de muchos factores, pero a veces se nos olvida uno de los más importantes: la confianza en uno mismo. Sin esta es posible que renuncies a tus metas, incluso sin darte cuenta, por el mero hecho de creer que no las mereces.

Hace unos días se abría un melón en Factoría: el síndrome del impostor. Yo hasta hace un año no lo conocía, pero el día que supe que existía mi propia existencia tuvo mas sentido, ya no me creía un fraude.

Sentir que las cosas que haces o tus capacidades son algo al alcance de todos es el primer indicio de que padeces síndrome del impostor o del fraude.