¡Bienvenido/a al Blog de Factoría de Talento!

Descubre las reflexiones, impresiones, aprendizajes e increíbles experiencias de personas de las distintas ediciones de Factoría.

Querido yo, hoy toca estar tristes por Virginia Huidobro Pelayo

 

Querido yo, hoy toca estar tristes.

 

Virginia es a veces esa chica sonriente que aparece en la foto, pero otras (y más últimamente) está aprendiendo a lidiar su relación con la tristeza y la ansiedad. Es una relación que en Facebook clasificaría como “es complicado”. Con la ansiedad llevo liando muchos años y la relaciono con la lucha que se produce entre cabeza y corazón, o lo que yo identifico como “el querer y el deber”. No soy psicóloga, ni una experta en el tema, pero llevo años intentando entender quién es Virginia, qué quiere hacer realmente.

Cantar en la hoguera: Ensayo breve sobre las posibilidades del Idealismo por Maximilià Bogunyà

El idealismo es una escuela de pensamiento filosófico donde Platón y Hegel son los máximos exponentes. Sin embargo, el significado coloquial del concepto refiere al conjunto de ideas y creencias de una persona. Es más, solemos decir que una persona es idealista cuando, motivada por un noble deseo de hacer el bien y contribuir a la sociedad, hace todo lo posible por convertir este mundo en un lugar mejor para todos.

Siendo ésta la percepción general sobre el idealismo, sería de esperar que toda persona optara por vivirlo. Basta con echar un vistazo a nuestra sociedad para entender que no es así. No todos se esfuerzan por contribuir proactivamente en la construcción del bien común. Ésta es una constatación sorprendentemente dolorosa de la que surge, necesariamente, una pregunta: ¿Si el idealismo, entendido como deseo de hacer el mayor bien posible, es connatural al ser humano, por qué una amplia mayoría no lo vive?

La importancia de la educación y de los sueños por Laura Fides

Estoy segura de que todos hemos escuchado frases como “la educación es la mejor arma” o “la educación da la libertad”. Yo siempre he estado un poco obsesionada con la educación, cuando era pequeña no entendía por qué las clases de historia se impartían de manera “aburrida” estudiando y memorizando, teniendo que hacer un gran esfuerzo que más allá de ejercicio de disciplina y constancia, me resultaba bastante ineficiente. Pues en contraste cuando los niños leíamos libros que elegíamos y nos gustaban éramos capaces de entender el argumento, memorizar y disfrutar, lo que nos llevaría a relacionar los aprendizajes de esos libros a nuestra vida diaria. Así, que pasaba las clases de historia imaginando un libro que contase las aventuras de un niño o niña que hubiese viajado en el tiempo y nos describiera sus aventuras e impresiones.

Esto ocurrió sólo durante primaria. Después perdí el interés por estudiar y me dedicaba a salir con mis amigos y disfrutar de las “políticas del instituto”, pero no fue tan mal, gracias a que en mi instituto y en mi familia se preocuparon de que no “me perdiera”. Esto no fue así para mucha gente de mi pueblo, juro que mis amigos de allí o al menos algunos de ellos eran inteligentísimos pero nunca recibieron la educación formal ni informal necesaria para triunfar en la vida y por triunfar me refiero a sentirse competentes y animarse a perseguir las oportunidades que les hubiesen llenado o gustado.