Las dudas son las piedras del camino
He de decir que siendo experimentóloga está feo ponerle “piedras” al título, pero es una expresión perfecta para lo que vengo a expresar. Siempre se tacha de erróneo aquello en lo que reside algo de incertidumbre. En mi caso personal, he sido náufraga en un mar de dudas durante bastantes años. Éstas empezaron en la carrera, ¿acaso era mi lugar y lo que verdaderamente me llenaba, o simplemente era la opción conformista? Esta pregunta ha estado orbitando mi cabeza demasiado tiempo. Pronto me di cuenta, o más bien me hicieron creer, que mi futuro como astrofísica, aquello que deseaba desde que tenía uso de razón, era casi utópico. Es muy común encerrarnos en una narrativa neoliberalista donde solo podemos experimentar esa felicidad si obtenemos un resultado tangible. Pero, ¿acaso no son las dudas las que afianzan el camino? Esas dudas con las que he convivido estos años me han obligado a buscar mi camino, no el que se esperaba. Esas dudas han hecho que me haya parado a observar. Hubo un momento en mi vida en el cuál no sabía ni quién era, ni quién quería ser. Fue entonces cuando decidí formar parte del proceso y abrazarlo, porque si no lo hacía yo nadie iba a hacerlo por mí. Descubrí que no solo existe un camino; estamos recibiendo tantos estímulos que es meramente imposible que haya un camino acotado. He aprendido a lidiar con decepciones, pero con el tiempo veo que son necesarias. Es importante perderse para encontrarse. Y es importante pararse para sentirse perdido.
Factoría me ha dado muchas cosas, y ha llegado en un momento clave de mi vida. Ha sido un espacio donde yo me he podido expresar y he podido escuchar. Me he dado cuenta de microversiones de mí que con la prisa de la sociedad había dejado de lado y me han reafirmado el “menos es más”. El motor de la vida yace en lo pequeño; en las “cosas sin importancia”, como pueden serlo esa conversación profunda o esa canción que llega justo en el momento en el que necesitabas escucharla. Pero al final del día lo que realmente me llena es poder tomar café al sol. Y es ese rayito de sol el momento en el que me siento viva. Con esto quiero decir que no tenemos que infravalorar el sentimiento de estar perdidas, porque gracias a él vamos a poder ir formando un camino sólido y genuino. Tenemos que guiarnos de las pequeñas cosas que definen quiénes somos y dejar de lado aquello que se espera de nosotras. A día de hoy, no puedo decir que me haya encontrado del todo, pero he aprendido a verme. No creo que lleguemos nunca a encontrarnos del todo, de hecho se trata justo de lo contrario. Se trata de darle otro punto de vista a la vida. Se trata de dar luz a aquello que nos representa con el objetivo de saber dónde estamos pisando, más que a dónde vamos.
Escrito por Laura Vázquez Sánchez, participante de la 13ª edición de Factoría de Talento.