El miedo de elegir
Hay momentos en los que el futuro pesa más de lo normal. Momentos en los que, de repente, empiezas a pensar demasiado: en lo que vendrá, en lo que deberías hacer, en si estás tomando las decisiones correctas. Y entonces aparecen las dudas. Pequeñas al principio, pero cada vez más ruidosas. ¿Estoy yendo por el camino adecuado? ¿Y si me equivoco? ¿Y si hay algo más que todavía no estoy viendo? Es una sensación extraña, porque muchas veces parece que todo el mundo a tu alrededor lo tiene claro. Y tú, mientras tanto, te encuentras en ese punto intermedio, intentando escuchar tu propia voz entre tanto ruido.
Desde pequeños nos enseñan que hay caminos más o menos definidos: estudiar, elegir una carrera, encontrar trabajo, construir una vida. Y sin embargo, cuando llega el momento de decidir, aparecen dudas, infinitas posibilidades y, sobre todo, miedo. Quizá por ello, a veces, el futuro asusta porque implica elegir. ¿Y si me equivoco? ¿Y si el camino que tomo no era el correcto? ¿Y si existe otro lugar donde podría haber sido más feliz?
Lo curioso es que siempre me he considerado una persona organizada, de las que necesita planificar, anticipar, tener cierta estructura. Sí… soy “J”. Sin embargo, últimamente me he dado cuenta de que, por mucho que queramos planificar, hay etapas en las que el futuro se vuelve inevitablemente difuso. Y quizás eso también forma parte del proceso.
En medio de ese proceso, aparecen espacios que te ayudan a parar y mirar hacia dentro. Factoría de Talento es uno de ellos. Un lugar donde conocerte, entender cómo piensas, cómo decides y cómo te enfrentas a la incertidumbre. Un espacio donde conectas con personas que también están en ese punto de dudas, donde descubres nuevas formas de pensar, nuevas perspectivas y donde aprendes a gestionarte, a escucharte y a construir tu propio camino. Porque a veces, más que respuestas, lo que necesitamos son experiencias y personas que nos ayuden a hacernos las preguntas adecuadas.
El futuro siempre será impredecible. Nunca podremos controlarlo del todo, ni saber con certeza si nuestras decisiones nos llevarán a donde imaginamos. Pero quizá ahí está la gracia. En que siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo. En que no estamos obligados a seguir un guion que alguien escribió por nosotros. En que todo puede cambiar de un momento a otro, con una conversación, con una película, con un gesto…
Tal vez crecer también significa eso: aprender a convivir con la incertidumbre. Entender que no saber qué hacer no es estar perdido, sino estar en proceso. Y confiar en que, aunque el camino no esté claro, cada paso que damos nos acerca un poco más a quienes queremos llegar a ser.
Y quizá, al final, todo vuelve a ese momento en el que el futuro pesa más de lo normal. A esas noches en las que dudas de todo, en las que el ruido es demasiado fuerte. Pero tal vez la diferencia es que, esta vez, entiendes que esas dudas no significan que estés perdido, sino que estás creciendo.
Escrito por Borja Calvo Felipe, participante de la 13ª edición de Factoría de Talento.