Querido yo, hoy toca estar tristes por Virginia Huidobro Pelayo

 

Querido yo, hoy toca estar tristes.

 

Virginia es a veces esa chica sonriente que aparece en la foto, pero otras (y más últimamente) está aprendiendo a lidiar su relación con la tristeza y la ansiedad. Es una relación que en Facebook clasificaría como “es complicado”. Con la ansiedad llevo liando muchos años y la relaciono con la lucha que se produce entre cabeza y corazón, o lo que yo identifico como “el querer y el deber”. No soy psicóloga, ni una experta en el tema, pero llevo años intentando entender quién es Virginia, qué quiere hacer realmente.

 

Tengo la suerte de que no me falta de nada. Todo me va de maravilla a nivel familiar y personal, y que profesionalmente ha sido la pata más “descolgada”. Y es que, mi corazón insiste en que hay un sitio esperándome donde voy a disfrutar no solo de mi trabajo sino también de cómo crezco con él.

Y esto es lo que hace que mi rueda (este texto va un poco de ruedas) esté un poco “pinchada”, si no lo conocéis el ejercicio de la rueda de la vida es un ejercicio top para cuando no sabemos qué nos falta para sentirnos en equilibrio.

 

  • Haciendo girar la rueda

Una de las mejores cosas que he conocido estos años ha sido conocer cómo debo utilizar la rueda de las emociones. Algo que parece tan sencillo pero que cuando más tristes, agobiados y atascados más nos cuesta hacer.

Cada día le damos varias vueltas a esta rueda. Las emociones que te dan energía (orgullo, amor y alegría) es la zona donde mejor nos encontramos. El problema reside cuando bajamos hacia las emociones que nos quitan energía (miedo, tristeza, rabia). Es una posición aunque no lo creas cómoda, ya que al final te terminas encerrando en ti mismo y la culpa de todo, incluso de tu situación de tu alrededor. Y si le sumamos que es una zona donde consumimos energía y que para salir de ella necesitamos un aporte extra de energía para poder subir de nuevo a la zona positiva, pues claramente implica un esfuerzo mayor.

Y ojo con intentar hacer la rueda en sentido contrario, porque no solo no encontraremos consuelo ni energía sino que además añadiremos frustración a nuestra situación cuando queremos saltar de la tristeza a la alegría sin pasar por el camino largo.

 

  • Definiciones

En el libro “Universo de emociones” de Rafael Bisquerra, comenta que la tristeza suele desencadenarse por una pérdida irrevocable de algo que valoramos como importante.

Se suele decir que la tristeza es la emoción más inteligente, ya que lleva a una inactividad que permite llevar a la reflexión ya que necesitamos conservar lo que nos queda. Pero esta inactividad también conlleva una pérdida de la sensación de placer, una desmotivación general y la pérdida del interés por todo.

Por otro lado la ansiedad, es una emoción que nos surge de forma automática en situaciones de amenaza o peligro, para prepararnos a luchar o huir. La lucha está relacionada con la rabia y la huida con el miedo, así que es bastante sencillo aterrizar en la conclusión de que la tristeza y la ansiedad están tan relacionadas.  

Que esto derive o no en una depresión es algo muy personal y que por favor lo mejor es tratar con un especialista. Ir al psicólogo debería estar considerado como pasar por el dentista, el fisio o la revisión de los ojos. 

 

  • Mi breve historia

Llevo con esta situación aproximadamente dos años. Y me costó muchísimo afrontarlo. Sacar las energías y la fuerza para enfrentarme a lo que me pasaba, a la incertidumbre, porque estaba empeñada en que era tarea de mi entorno ayudarme a saltar de la tristeza a la alegría sin pasar por todo lo demás y cuando me frustraba saltaba a la rabia. 

Pero un día me puse, y comencé por el libro “Find your Why”, de Simon Sinek (conocido por su charla TEDx sobre la forma de vender de Apple) que me prestó Alejandro  (4ª Edición Factoría) , en resumen, te ayuda a través de ejercicios a comenzar tu búsqueda sobre tu porqué en la vida. Y después de ese libro, necesité seguir buscando, hice ejercicios de cierre de año, ¿Qué he logrado este año?, ¿de qué estoy más orgullosa?, etc. 

Comencé a escucharme más y sobre todo a exteriorizar más lo que me pasaba, hablar con mi entorno y saber detectar cuando era un mal día y disfrutar de los días que no sentía esa “presión” en el pecho. He probado el yoga, la relajación, el mindfulness y he aprendido que mi cabeza va en mi contra en estas situaciones, no me relajo. Resulta que tras mucho probar me relajan las manualidades, cerámica, tejer, pintar, una actividad que me permita que la mitad de mi cerebro tenga una tarea para poder calmar a la otra mitad. Ordenar, pasear sin rumbo y darme la enhorabuena por los días que soy capaz de dejar pasar el sentimiento de tristeza cuando me inunda sin que se haya llevado demasiada energía. 

Esto es un proceso, que no tiene fecha de fin, la vida es esto, es sentir. A veces va todo rodado, todo es energía, alegría y sonrisas. Y otras no. Pero es también un aprendizaje, no estás solo o sola. 

Incluso si te pasa ahora, habla con un especialista y luego si necesitas hablar por hablar estoy disponible para una llamada, no hay mejor cosa que compartirlo para normalizar y así el peso de la presión sentirás que es compartido. 

No hay nada mejor en estas situaciones que los momentos de alivio y liberación al compartir que no tienes que fingir más que todo va bien dentro de ti.

Ahora más que nunca tenemos que cuidar nuestras cabezas, sobre todo los jóvenes. Se espera mucho de nosotros y nadie nace sabiendo. Nos han tocado épocas difíciles, a nuestra manera, varias crisis una pandemia y lo que nos queda. Pero lugares como Factoría de Talento, la formación que te aporta y la gente de la que te rodeas te permite abrir la mente también en un sentido de conocimiento personal a niveles enriquecedores.

Cierro agradeciendo a Marta Solanellas y Katya Vazquez, las dos psicólogas que me han dado todas las herramientas durante estos dos años para trabajar sobre mí misma.