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Lo que hay debajo por Laura Pardeiro

Tú.

Tú que a veces te tropiezas con ellos, con ese grupo de casi cuarenta, y que siempre te preguntas lo mismo al escuchar sus conversaciones: ¿Dónde está? ¿Qué es eso de Factoría?

¿Sabes? Podrías acercarte un día hasta la puerta de los espacios donde trabajan y los verías entrar: uno, dos, un grupo de cinco,… Podrías mirarles de arriba abajo y de izquierda a derecha y seguramente te fijarías en que algunos llevan la misma mochila oscura o que no pueden callarse ni un solo instante mientras se ríen con gusto. Es posible que creas que lo ves, que lo has entendido, mientras observas cómo comparten visiones sobre algún proyecto que acunan en su mente. Incluso podrías entrar a las aulas donde, semana a semana, aprenden a ser más cómo quieren ser y, allí, les oirías preguntar y reflexionar y fruncir las cejas mientras anotan algo que les ha impactado. Tú que observas eso a lo que llaman Factoría podrías pensar que ya lo tienes, que has encontrado el motivo de que cuarenta jóvenes participen en algo así. Es lógico que pienses de esa forma pero déjame decirte que hay algo que no has visto.

Factoría es también cuando se miran y se reconocen entre ellos, cuando se saludan con la alegría de quien sabe que va a vivir algo diferente. Es cuando alargan al máximo los principios de los seminarios para poder terminar de compartir un trozo de sí mismos con otros. Factoría es que alguien cree oxígeno al tocar unos acordes una tarde al sol o que, meses después de haberse encontrado, sepan que solamente están empezando a conocerse. Es que suene la radio cuando van cinco en un coche en el que se habla de alguno de esos sueños que se te expanden por el alma. Eso de Factoría es alargar las tardes hasta las noches sabiendo que están tan cómodos juntos que lo de volver a casa puede esperar. Es creer en futuros compartidos, abrazarse buscando sustento cuando algo sobrepasa y encontrar un apoyo infinito en el otro. Factoría es saber que los demás son el mejor libro para aprender; entender que con las gafas propias uno solamente ve su trocito de realidad.

Si algo se queda corto al intentar entender lo que es Factoría es reducirla a lapsos de tiempo marcados en horarios, a formaciones y a encuentros profesionales. ¿Sabes por qué? Porque hay una magia que se crea paralela a todo eso, que lo envuelve todo y hace que las experiencias vividas cobren realmente un significado. Y esa no es otra que ellos viviéndose, que cuarenta chicas y chicos sintiéndose libres de empapar el mundo de Factoría con su esencia propia.

Laura Pardeiro tiene 23 años, nació en un pueblecito de Lugo (As Nogais) y ahora vive en Madrid porque está haciendo un Máster en Educación. Cuando se termina el día y llega a casa no hay nada que valora más que poder sentarse con alguien para hablar de cómo ha ido el día. También es una apasionada de visitar sitios pequeñitos que aún guardan la esencia de la gente que los habita, de hecho se sueño es vivir en un pueblo costero de pocos habitantes. Necesita sus ratos para estar consigo misma y, por ejemplo, sentarse a leer en un parque, pero la gente que le rodea es su otra gran fuente de oxígeno, nunca podría vivir sola. Hace cualquier cosa que le permita sacar su lado creativo (está aprendiendo a pintar, escribe mucho y le encanta reciclar prendas viejas) y para relajarse lo que más le gusta es que le dejen cocinar a sus anchas. Piensa que ser feliz es darse cuenta de que siempre habrá gente y que, por tanto, siempre habrá oportunidades.