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La huella que dejamos por Laura Valtierra

Nos levantamos, cogemos trenes, metros y coches para llegar a nuestro destino. Hola. Qué tal. Hay mucho trabajo que hacer y apenas podemos entablar conversación. Nos sentamos. Trabajamos a cámara rápida olvidándonos del resto. Nos levantamos. Volvemos a casa. El cansancio puede con nosotros. Hasta mañana. Cerramos los ojos.

Cerramos los ojos pero no los sueños, porque nunca desaparecen. Cerramos los ojos, pero nuestra mente inquieta sigue trabajando. Cerramos los ojos, pero somos conscientes de lo que queremos, y queremos un futuro donde prime la felicidad a la rutina, las personas frente a la tarea y el corazón frente a la razón.

Tener una vida normal, un trabajo rápido, seguir un camino cómodo… es muy sencillo. ¿Es realmente ese el proyecto de vida que nos hace felices? Estoy segura que no, porque la vida de nuestros sueños no es fácil; requiere superar miedos, ser proactivos, inquietos, impacientes e independientes; necesita de la perseverancia y el esfuerzo pero, sobre todo, nuestro verdadero proyecto de vida es aquel donde podemos ser auténticamente nosotros, donde podemos dejar huella.

Dejar huella significa ser único, expandir nuestra esencia, dejar volar la imaginación sin miedo a los prejuicios. Dejar huella es ver sin ver, es fijarse en los pequeños detalles que hacen grandes las cosas, los momentos y las personas. Si en la vida no hay recetas, nosotros no tenemos que ser una de ellas.

Lo  realmente importante es quién queremos ser y, para ello, debemos buscar en nuestro corazón, debemos arriesgar y aportar valor por donde pasemos porque nunca se pierde, siempre se aprende. Por supuesto, no debemos olvidarnos de quiénes han estado siempre con nosotros y de quiénes nos rodean cada día porque solos no podemos conseguir nada, pero en equipo podemos conseguirlo todo; porque ellos nos han guiado y enseñado para llegar donde estamos hoy. Nuestro camino sólo se consigue paso a paso y, en cada escalón, hay que saber pedir ayuda, hay que saber ser humilde y hay que saber escuchar. Nuestros gestos, nuestra ilusión y saber agradecer es la virtud más bonita que siempre nos debe acompañar. Porque estas huellas son las que han hecho que lleguemos a ser lo que somos, y son ellas las que nos ayudarán a comenzar el camino que realmente queremos recorrer.

 

Hoy, escribe Laura Valtierra Pérez, madrileña de 23 años. Aunque es una feliz maestra de Educación Infantil, su inquietud por la educación le ha llevado a seguir formándose en psicopedagogía e inteligencia emocional. Le encanta viajar, disfrutar de la paz de un buen paisaje y leer escuchando la lluvia de fondo. Lo más importante para ella es su familia, quien le ha enseñado que “solo se consiguen las cosas con humildad”, un lema de vida que guía cada día su camino.