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La comunicación más allá de las palabras. Por Alejandro García Pascual

Alejandro García Pascual es actualmente estudiante del Grado de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Rey Juan Carlos. Además, todo aquel que haya compartido unas palabras con él sabrá lo orgulloso que se siente de ser el Team Leader en Fórmula URJC, un equipo de estudiantes que hace dos años se propuso diseñar y fabricar un coche de carreras con el que competir a nivel internacional. Es una de esas personas que participa  en infinidad de proyectos, asociaciones y actividades tanto universitarias como externas de un modo u otro.

No es, por tanto, poco sorprendente que revele que la mayor enseñanza adquirida en  la IV Edición de Factoría de Talento, en la que participa, sea haber descubierto la comunicación efectiva… Nos cuenta su experiencia en este campo de la siguiente manera…

¿HAS MIRADO FIJAMENTE A UNA PERSONA QUE CONOCES DE POCO?

Ser una persona proactiva me ha permitido relacionarme y conocer a muchísima gente en los últimos años en ámbitos muy dispares, desde la representación estudiantil tanto a nivel local como nacional, hasta hacerme un hueco en asociaciones durante el Erasmus en Polonia donde yo era el único extranjero. Sin embargo, no ha sido hasta ahora que he descubierto y comprendido qué es la comunicación efectiva.

¿Alguna vez te has mirado fijamente a los ojos con una persona a la que conoces poco? Nosotros lo hicimos en un taller de interactividad de Factoría de Talento, durante más de cinco minutos seguidos.

LA COMUNICACIÓN VA MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

La situación hizo que las primeras miradas se hicieran extrañas, sintiéramos vergüenza y tuviéramos la sensación de estar jugando a un “serio” en el que el primero que se riera perdería la partida. Pero pasado los primeros minutos de incertidumbre, Víctor García empezó a hacernos preguntas, ¿Qué color te inspira la persona que tienes delante? ¿Qué fenómeno de la naturaleza? ¿Qué animal? ¿Qué música? ¡Fue una experiencia sorprendente! Las respuestas venían solas al papel donde apuntaba. Sin mediar palabra habíamos llegado a un punto de confianza y complicidad en el que sí sentíamos que ya nos conocíamos. Ese día comprendí que la comunicación va mucho más allá de las palabras.

ENTONCES, APRENDÍ A ESCUCHAR DE VERDAD

Después de aquel taller me quedé con ganas de volver, de descubrir que era lo siguiente que querían enseñarnos. Entonces aprendí a escuchar, a escuchar de verdad, y me di cuenta de que casi no lo había hecho nunca antes, al menos no de una manera completa. No es solo una cuestión de prestar atención, si no de querer entender profundamente el punto de vista de la otra persona tan bien como ella misma. Y no es una tarea fácil ya que para ello tienes que deshacerte de la mochila de prejuicios que todos llevamos puesta. Yo he decidido que esa mochila pesa demasiado y  ya no me la quiero volver a poner.

APAGAR LA RADIO, Y PERMITIRTE SER ESCUCHADO

Hace unas semanas, Pablo Burgue nos invito a salir del GarAJE y encontrar un lugar donde reflexionar sobre cómo Factoría de Talento nos había afectado personalmente. En mi caso, encontré un banco en el parque Berlín en donde me quede más de media hora. Me concentré en cumplir con las indicaciones de la actividad, dejar que el ambiente se comunicara contigo desconectando la “radio” que lo razona todo dentro de mi cabeza. Ahora que había apreHendido a escuchar, reconocí las trabas y dificultades que yo mismo imponía para dejarme ser escuchado. He de reconocer que la expresión de sentimientos y necesidades nunca ha sido mi fuerte, pero es otra mochila llena de piedras pesadas con la que no estoy dispuesto a cargar más.